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Tragedia aérea. El avión se dirigía a canarias / la nave se partió en dos y después se incendió. Al menos 153 muertos en un accidente en Barajas El avión de Spanair, con tripulación mallorquina y 172 personas a bordo, se estrelló cuando iniciaba el despegue 
EFE. MADRID. Al menos 153 personas fallecieron y otras 19 resultaron heridas de gravedad en el accidente de un avión de la compañía Spanair en Barajas (Madrid), en el que viajaban 172 personas, incluidos los tripulantes y dos bebés, al salirse de la pista cuando despegaba. El avión estaba tripulado por dos vecinos de Palma. Lo pilotaba Antonio García Luna, casado y con varios hijos, vecino de la barriada de las Maravillas. Su copiloto era Javier Mulet, mallorquín, familiar de los propietarios de una conocida confitería del centro de Palma, tenía su base de operaciones en Madrid. También viajaba otro comandante, de apellido Artigues, que trabajaba en la base de Palma. La compañía para la que trabajaban no informó sobre el estado de sus pilotos. Sin embargo, un portavoz del SAMUR confirmó que ningún integrante de la tripulación, incluidos los dos pilotos, había sobrevivido a la tragedia. Sin embargo, fuentes de la compañía aseguraron que entre los supervivientes se encontraban varios auxiliares de vuelo. Ningún integrante del grupo de azafatas que viajaba a bordo era vecino de Palma. El siniestro tuvo lugar en el aeropuerto madrileño a las 14.45 horas cuando la aeronave modelo MD-82, con destino a Gran Canaria, chocó supuestamente con la pista durante la maniobra de despegue. Hasta el momento, y a pesar de que ya han sido recuperadas las cajas negras del aparato, se desconocen las causas del accidente del avión, que partía de Madrid hacia el archipiélago con una hora de retraso, si bien fuentes aeroportuarias no han podido precisar las causas de la demora. Al parecer, el aparato se partió en dos y provocó un incendio en las inmediaciones de la pista 36 del aeropuerto, una zona que quedó acordonada, mientras los servicios de emergencias evacuaban a las víctimas. Veintiséis heridos, según fuentes de la Comunidad de Madrid, fueron trasladados a diferentes hospitales de la región. Hasta el lugar del accidente se acercaron familiares de las víctimas para conocer de cerca el estado de sus allegados, en tanto que la Comunidad de Madrid y la Cruz Roja desplazaron hasta allí servicios de atención psicológica. El sindicato SEPLA de pilotos señaló en un comunicado que la tripulación estaba "perfectamente cualificada y acreditaba gran experiencia" en el manejo del modelo accidentado. A pesar del suceso, el tráfico aéreo en el aeropuerto recuperó por la tarde la normalidad. En esta instalación se suelen realizar 38 operaciones a la hora. El titular del Juzgado de Instrucción número 11 Madrid, que se encontraba de guardia, se hizo cargo de la investigación de las causas del accidente. El juzgado procedió al levantamiento de los cadáveres. Los cuerpos de los fallecidos fueron trasladados a un pabellón del recinto ferial de Madrid (IFEMA), al igual que se hizo en el atentado del 11-M, donde la Policía Científica y un equipo de un mínimo de veinte forenses procedían a las labores de identificación. Los forenses anunciaron ayer que se tardará al menos una semana para identificar los cuerpos de los fallecidos. Familiares de las víctimas del vuelo Spanair JK5022 volaron ayer tarde desde Gran Canaria a Madrid en un avión facilitado por esta compañía, que también fletó otra aeronave desde Palma de Mallorca con un equipo de trabajadores de Spanair que se ofreció voluntariamente a reforzar el operativo de emergencia. Condolencia Desde el momento en que se conoció el accidente se sucedieron las muestras de condolencia y de consternación por parte de las principales instituciones del país ante el trágico suceso. Así, la Familia Real siguió de cerca los acontecimientos "consternada" y el Rey Juan Carlos estuvo en contacto permanente con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Texto e imágenes tomadas del periódico: "Diario de Mallorca".
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