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ESTRELLAS INSULARES El top 10 del deporte mallorquín Diez deportistas. Diez joyas de la corona. Diez estrellas de renombre han sido escogidas para protagonizar algunas de las hazañas más brillantes de las competiciones a nivel internacional. Todos ellos tienen en común un dato: su procedencia. Los diez han nacido en Mallorca. Desde Rafel Nadal hasta Pep Amengual, sin olvidar a Guillem Timoner o Jorge Lorenzo, DIARIO de MALLORCA repasa a los más ilustres deportistas de nuestra isla.
AITOR F. VALLESPIR. PALMA El deporte. Fuente histórica de retos y récords del mundo, de ídolos y de masas enfervorecidas, de pasiones y de decepciones. Lo que mueve el deporte difícilmente lo puede conseguir cualquier otra actividad. A pesar de ser una pequeña isla, Mallorca ha visto nacer y crecer en las últimas décadas a una élite de deportistas. Triunfadores natos, que han acostumbrado a los aficionados a verles en lo más alto y disfrutar de sus victorias. Deportistas mallorquines que han acaparado páginas y páginas en la prensa, no sólo local, sino a lo largo y ancho de todo el globo. DIARIO de MALLORCA ha elaborado una lista de los diez mejores deportistas de la isla en base a sus méritos deportivos y extradeportivos, es decir, según sus logros y su reconocimiento popular y mediático. Una lista que propone una forma de clasificación y que no pretende ser dogmática. En la cabeza de la lista, Rafel Nadal y su envidiable palmarés: un oro olímpico y cinco Grand Slam, entre muchos otros trofeos, le avalan como número uno del mundo. Poco se puede escribir ya sobre este tenista de 22 años. Al de Manacor le han llamado de todo para explicar sus virtudes con la raqueta. Desde bestia a extraterrestre, pasando por inhumano. Pero el apodo que mejor le describe es, sin duda, el rey. El zurdo se desenvuelve como nadie en una cancha de tenis y demuestra su valentía y su coraje al luchar todos y cada uno de los puntos. Pero además es magnánimo con sus adversarios tanto dentro como fuera de la pista, humilde a la hora de hablar de sus gestas, y discreto a pesar de su fama a nivel internacional. Todo un ejemplo de espíritu deportivo, que así se le ha reconocido con la obtención del Premio Príncipe de Asturias. Pero Nadal, en definitiva, se ha convertido en los últimos años en un Gran Rey. El mejor monarca que ha existido hasta la fecha en el tenis mundial. Y además made in Mallorca. Grandes méritos son los que también ha conseguido el ciclista Joan Llaneras. Su última distinción ha sido el reconocimiento de ser el deportista con más medallas olímpicas de España. El de Porreres es otro ejemplo más de superación y sacrificio. Sus logros le han costado sudor y lágrimas, sobre todo lágrimas, por la muerte de su amigo y compañero Isaac Gálvez en 2006. A pesar de ello, Llaneras nunca se ha rendido y ha alcanzado la cima del monte Olimpo. Sobre su bicicleta ha conseguido sus más importantes galardones: cuatro medallas olímpicas y siete campeonatos del mundo. De joven alternaba las pruebas de ruta -donde destacó en las contrarreloj- con las de pista. En los últimos años se ha dedicado exclusivamente a los velódromos. La puntuación y la americana (o madison) han sido sus pruebas favoritas y las que más premios le han dado antes de retirarse. Otra de las figuras que Mallorca ha engendrado con orgullo es el mago del baloncesto, Rudy Fernández. Ya de joven mostró sus habilidades para el espectáculo colgándose del aro en la pista del Sant Josep Obrer. Pero Rudy no se conformó con eso. El palmesano emigró a Barcelona para convertirse en la estrella del Joventut. Allí ha dejado atónitos en los últimos años a rivales y espectadores brincando por el parqué. No en vano una cadena de televisión le ha apodado ´Aerolíneas Rudy´. Nada más lejos de la realidad. En las siete temporadas -y 187 partidos- que lleva en la ACB ha conseguido unos promedios de escándalo. 14,4 puntos por partido, 3,5 rebotes y un 85 por ciento de acierto en tiros libres. Ahora el escolta tendrá que volver a emigrar, esta vez a los Estados Unidos, para acabar de convertirse en un ídolo mundial de la mano de los Portland Trail Blazers. Jorge Lorenzo es otro personaje que ahora disfruta de estar en el cenit de su carrera deportiva. Con solo ocho años, el pequeño ´Giorgio´ comenzó a acumular trofeos en los campeonatos de Balears hasta que dio el salto a las competiciones nacionales tres años más tarde. Dos copas Aprilia le destacaron como la joven promesa que ha acabado siendo. En 2002 dio el salto al mundial de 125 cc, donde fue escalando poco a poco. Allí demostró que su corta edad era directamente proporcional a su gran descaro. Se hizo con dos títulos mundiales de 250 cc en 2006 y 2007 antes de llegar a la categoría reina del motociclismo, donde, a pesar de los lógicos problemas de adaptación, sigue en la cresta de la ola. Aunque en los últimos tiempos está en horas bajas, Carlos Moyà, ahora con 32 años, ha dado grandes momentos de gloria al tenis balear y español. En marzo de 1999, tras llegar a la final del torneo de Indian Wells, coronó la cima de su trayectoria, convirtiéndose en número uno de la ATP. Su laureola sólo le duró dos semanas. Hasta tal fecha ya había conseguido un Roland Garros y tres torneos ATP (Umag, Montecarlo y Long Island), además de muchos otros triunfos a nivel regional cuando era joven. Desde entonces Moyà ha continuado engrosando su palmarés con trece títulos en torneos de la ATP y dos en Masters Series. Pese a estos resultados, el palmesano ha quedado a la sombra tras la aparición de los ases de la raqueta como Federer, Djokovic y principalmente Nadal. Pero la familia Nadal no ha cosechado triunfos solo con el tenis. Miquel Àngel Nadal fue otro de los hitos del linaje. El futbolista debutó en Primera en 1986. Por aquel entonces era mediapunta y defendía la camiseta rojilla, hasta que en el curso 91-92 se estrenó con el Barcelona y consiguió tres ligas y una Copa de Europa. En el club azulgrana retrasó su posición al centro de la defensa y demostró su valía en el Dream Team. Compañero de Guardiola, Koeman o Laudrup, Nadal fue una pieza fundamental de aquel mítico equipo. Años más tarde, en la etapa de Louis Van Gaal ganó dos ligas más. En su última campaña en la ciudad condal, el técnico holandés perdió la confianza en el manacorí, que regresó al Mallorca, donde fue uno de los que consiguieron la única Copa del Rey que figura en las vitrinas del club. A pesar de ser una isla, Mallorca no ha ofrecido muchos regatistas de nivel. Jordi Calafat es una de las excepciones. Él fue el primer medallista olímpico de Balears, cosa que no sucedió hasta los Juegos de Barcelona 92. Su pasión por la vela despertó temprano. Y fue tal que con 15 años ya había conseguido dos mundiales juveniles en clase Optimist. Con 17 años fue subcampeón mundial en clase 420. Todo un palmarés de lujo, que culminó con el oro olímpico a sus 24 años. Pero la medalla conseguida en Barcelona no fue su último trofeo. Calafat sigue en activo participando en algunas de las más importantes regatas. En 2007 se alzó con la trigésimo segunda Copa América, celebrada en Valencia, como miembro de la embarcación suiza ´Alinghi´. Ahora forma parte de la tripulación del ´Telefónica´ que participará en la Volvo Ocean Race -la vuelta al mundo- de este año. En cambio, el ciclismo en pista ha dado muchas alegrías a la isla. Guillem Timoner fue el mejor deportista mallorquín de mediados del siglo XX. Seis mundiales, ocho grandes premios de las naciones y veinticuatro campeonatos de España son algunos de los galardones de esta fiera del velódromo. Timoner era capaz de cualquier proeza encima de la bicicleta. Por ejemplo, ganar a estrellas del ciclismo en ruta como Bahamontes o San Emeterio. Entre sus récords, incluye ser el primer ciclista español capaz de ganar un campeonato del mundo. Además, este hijo ilustre de Felanitx se convirtió en el ciclista que más mundiales había ganado en la historia hasta que Llaneras, con siete títulos, le relevó de ese mérito. La gimnasta Elena Gómez ha sido otra deportista pionera en su especialidad. Ella fue la primera española capaz de vencer en un campeonato del mundo de artística. Cuando la manacorina aún era infantil ya destacó en los campeonatos de España con cuatro medallas: un oro, dos platas y un bronce. Su especialidad era el suelo, aparato con el que se proclamó número uno mundial en 2002. Pero en el momento álgido de su carrera le llegó la hora de la retirada. La dureza de las competiciones le pasó factura y abandonó tras conseguir un diploma olímpico en Atenas 2004. Cerrando el top 10, hay todo un mito de la pesca submarina a nivel internacional: Pep Amengual. Él mismo reconocía que su deporte era minoritario, pero no por ello son menos valiosos sus triunfos. Sus circunstancias personales le obligaron a nadar para mejorar su forma física. Amengual padecía una enfermedad en una pierna que le impedía la práctica de otros deportes. A partir de entonces comenzó su leyenda de hombre-pez. Consiguió cinco mundiales -tres individuales y dos por equipos-, como el que se celebró en Muro en 1985, y cinco campeonatos de Europa. Texto e imágenes tomadas del periódico: "Diario de Mallorca".
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