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Una vez le preguntaron al escritor Andre Malraux si no habia tenido miedo, al sufrir tantos inconvenientes en su vida, de morir antes de haber alcanzado cubrir uno de sus multiples objetivos. Recordemos que Malraux llevo una vida aventurera y muy pero muy entretenida: robo estatuas en la India, participo del auge de la bolsa, fue en busca de la ciudad de la reina de Java y, entre otras cosas, fue un escritor muy exitoso.
Ante la pregunta, Malraux que no perdia oportunidad de incrementar su propio mito, el mito que él mismo habia logrado instalar en el siglo XX al lado del de otros escritores-aventureros celebres como Hemingway, declaro que no, que esos problemas habian sido incentivos para él.
Muchas personas, por supuesto, carecen del impetu de Malraux y ven cada problema como una excusa para dejar de intentarlo. Es decir, ante la primera dificultad dan marcha atras y hacen exactamente lo que los demas esperan de él, no lo que él espera de si mismo.
Para clarificar aun mas la situacion tomemos el caso de las empresas: las compañias que tienen exito son aquellas que no usan excusas para justificar su fracaso sino que siguen luchando para triunfar, sin importar las trabas que se le coloquen enfrente.
Una de esas empresas se llama Alcazar y esta dedicada desde hace años a la fabricacion y venta de telones para teatros y grandes cortinas.
La gran ductilidad de Alcazar le permite trabajar sus productos de manera tal que los telones para teatros y cortinas que pone a la venta puede ser construidos en cualquier medida, adaptándose de ese modo a los escenarios, estructuras, carpas, edificios o cualquiera que sea el soporte donde se represente el evento.
Este es un hecho que las personas que trabajan con Alcazar conocen y aprecian, y la principal caracteristica para hacer una diferenciacion significativa entre Alcazar y sus competidores, ese rasgo que separa lo excepcional de lo comun.

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