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En "El vino de diente de Leon", un jovencisimo Ray Bradbury rememora como era ser niño en su Illinois natal, con esos veranos interminables en los cuales podia correr libremente por calles hermosas, llenas de flores con el sol reverberando en ella.
Sin embargo, esas maravillas acabaron cuando sus padres decidieron, sin consultarlo, obviamente, mudarse a la monstruosa Los Angeles para mejorar su nivel de vida llevandose con ellos a su unico hijo, el pequeño y regordete Ray.
Hoy, sesenta años despues de ese momento, Bradbury sigue preguntandose como pudieron los hombres renunciar a la simplicidad de la vida provinciana por la locura de las grandes ciudades; con cinco hijos y varios nietos, el escritor tampoco entiende como los niños actuales prefieren pasarse las horas encerrados antes que salir y disfrutar, como él, el aire libre, el maravilloso vino de dientes de leon.
Esa pregunta, sin duda, tambien se la hacen varias generaciones de padres que no saben como hacer para que sus hijos recuperen el sabor de la calle, de la naturaleza, del verano, porque estan demasiado ocupados con sus computadoras.
Afortunadamente, como bien dice el dicho popular, Dios no cierra una puerta sin abrir una ventana y, en este caso al menos, la ventana son los campamentos de verano 2011 de Egasurf pensados para que los niños se diviertan y, al mismo tiempo, aprendan.
Estos campamentos combinan actividades deportivas con talleres donde niños y niñas pueden aprender todo lo necesario para que, una vez comenzado el nuevo ciclo escolar, sean los mas destacados de su clase.
Para saber más al respecto solo ingrese al sitio web de Egasurf: http://egasurf.com

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